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Una vacuna letal

Una vacuna letal

Un día mientras estábamos en clases de ciencias naturales en la escuela media llega un aviso por parte del director, el cual manifiesta que ese mismo día iban a vacunarse a todos los alumnos que hayan concurrido al establecimiento, debido a que era sumamente urgente la implementación de ese refuerzo para prevenir la propagación de un virus que actuaba en lugares públicos principalmente.

Si bien todos nos asustamos por el hecho de escuchar la suma urgencia que tenía esa vacuna debido al virus del que venían hablando por la radio y todos los medios de comunicación, hubo un compañero que fue el que más se asustó de todos, el cual luego de recibir el aviso se puso blanco y comenzó a caminar alrededor del curso muy nervioso.

Al llegar al momento de vacunarse, entró una doctora en nuestra aula y todos formamos filas para recibir la vacuna de manera rápida. Mi amigo llamado Alejandro, quien se puso bastante nervioso al recibir el aviso, decidió seguir sentado y negarse a formar la fila. La doctora le dijo que esa vacuna era obligatoria y que no iba a salir del aula hasta que no se la aplicase. Por lo que a duras penas decidió formar en la fila.

Antes de llegar a vacunarse Alejandro le advirtió a la doctora que él no era de ponerse vacunas y que eso le haría muy mal, pero al tratarse de un virus que era muy peligroso para toda la sociedad, la doctora hizo caso omiso a las advertencias del muchacho. Por lo que decidió aplicarle la vacuna.

En ese momento el muchacho sintió el pinchazo y gritó, por lo que todos nos reímos, ya que no era tan doloroso.

Todos nosotros nos asustamos al ver que Alejandro se retorcía en el suelo, aunque muchos pensaran que se trataba de una sobreactuación yo nunca dude de que eso fuera real, pero fue hasta que comenzó a hablar en un idioma extraño y a mover sus partes del cuerpo como ningún humano podía hacer cuando todos nos dimos cuenta que estaba poseído, por lo que nos fuimos corriendo de allí. A las pocas horas cuando llegaron los demás médicos, informaron que Alejandro había muerto.

La penitente

La penitenteLa penitente es una de las leyendas de México más comunes entre los taxistas, puesto que los compromete directamente de acuerdo a la trama de este cuento que es comentado de taxista en taxista, con la intención de prevenir a los mismos ante cualquier tipo de situación similar.

El cuento comienza cuando una señora de avanzada edad decide parar un taxi y subirse al mismo para ir a una iglesia, luego de salir de allí el taxista advierte que la mujer se encuentra llorando desconsoladamente, pero nunca deja de rezar. Luego de ese acto decide ir a otra iglesia, y lo mismo sucede. Luego de viajar por más de dos horas dirigiéndose de iglesia a iglesia, la anciana decide que es momento de que vaya a su casa, es por ello que le indica al taxista el camino para ir a su morada, en donde sus familiares pagarán la totalidad del viaje.

Una vez que la anciana llega a su casa, la misma desciende y entra en el hogar. Al cabo de una gran cantidad de tiempo, el taxista decide ir a llamar a la casa para que le paguen lo que le deben, en donde los habitantes de la casa no acceden debido a que la anciana ya falleció hace bastante tiempo, y simplemente creen que eso se trata de una broma.

Este hecho le ha sucedido a una gran cantidad de taxistas, que quienes conocen la historia rápidamente deciden alejarse de allí y no hacen problema por lo acontecido, debido a que creen que la penitente es un espíritu que ingresa a los cuerpos de las ancianas que ya han fallecido hace tiempo para de esa manera lograr ingresar a las diferentes iglesias para conocer los pecados de otras personas, y de esa manera conseguir asustar y advertir al taxista de que los espíritus se encuentran muy presentes, y que debe tener cuidado con quien sube a su automóvil.

Las gemelas

Las gemelasEn el día de hoy te presentaremos la macabra historia de una familia a las afueras de una ciudad estadounidense, habitantes de una casa en una zona suburbana cercana a una ruta verdaderamente transitada por todo aquel que requiera llegar a la ciudad. Se trata de uno de los tantos cuentos de terror que involucra muerte y vida después de la muerte, una macabra aunque poco probable sucesión.

La historia cuenta, que hace aproximadamente unos 50 años, una familia común habitaba esta enorme casa en una zona suburbana alejada a la ciudad. La familia estaba compuesta por madre, padre y dos pequeñas y traviesas gemelas. Al no contar con demasiados amigos en esta zona rural, las dos gemelas se acostumbraron a divertirse una con la otra como si fueran mejores amigas.

Desde su nacimiento todo marchó a la perfección, aunque al llegar a la edad de 10 años, y claro, contar con la necesidad de explorar territorios un tanto más lejanos, las niñas se fueron alejando poco a poco del hogar sin darse cuenta. Al caer la noche, las niñas no habían regresado y los padres habían entrado en un estado de desesperación total, momentos después, alguien llamó a la puerta y ambos padres acudieron de forma instantánea.

Se trataba de un oficial de policía, informando que ambas niñas habían sido atropelladas en aquella ruta cercana a la casa, resultando ambas fallecidas en el lugar. Sin lugar a dudas esto fue un golpe duro para aquellos padres que quedaron sin nada, hundidos en una depresión total.

Los años pasaron y los padres nunca pudieron superar esta desgracia, aunque volvieron a tener hijos, nuevamente mujeres y sorprendentemente gemelas también. La madre decidió tomar total responsabilidad y cuidado sobre las mismas, por lo cual las acompañaba en cada juego que ellas emprendían.

Una fría tarde de invierno, las gemelas decidieron salir a dar un paseo junto a su madre, comenzaron la caminata hasta alcanzar esta fatídica ruta, escena trágica de sus anteriores hijas. Ante la presencia de esta carretera, la madre hizo especial énfasis en advertir a las niñas del peligro que esta representaba, pidiendo encarecidamente que nunca se acercasen al lugar por si solas. Sorprendentemente, las niñas respondieron al unísono algo que estremecería la piel de cualquiera: “No te preocupes madre, ya nos atropellaron una vez y no volverá a suceder”.

La leyenda del gallo y la gallina

La leyenda del gallo y la gallinaEl día de hoy me gustaría contarles una de las leyendas populares que ocurrió en una aldea cercana al pueblo donde vivo hace ya bastantes siglos atrás.

Resulta que una pareja de adolescentes (ella tenía tan sólo 15 años y el 17 años) estaban enamorados desde que eran niños y por tal motivo tenían pensado casarse lo antes posible, pues de acuerdo a la tradición era el tiempo idóneo para hacerlo.

Ambas familias estuvieron de acuerdo, razón por la cual los jóvenes concertaron una cita con el sacerdote de la comunidad. Aquel era un hombre entrado en años, quien lucía una gran barba de color blanco. Algunos decían que esa característica significaba que era un hombre muy sabio. Por otra parte, su rostro curtido por el paso del tiempo, le daba una expresión de absoluta serenidad.

– Buenas tardes ¿podrían decirme por favor cual es el asunto de su visita? Preguntó el sacerdote.

– Claro que si “Gran Sabio”, Brisa de Verano y yo queremos casarnos. Contestó el joven.

– A ver Brisa de Verano ¿por qué quieres casarte con Puma del Monte?

– Pues porque nos amamos y creemos que ya es tiempo de pertenecer uno al otro.

– Estupendo. Sólo que para ello apruebe el matrimonio deberán traerme dos cosas. Tú Puma me traerás el gallo con el plumaje más bello que encuentres. Lo mismo harás tú Brisa, únicamente que el animal que te encargaré será una gallina. Otra cosa, por ningún motivo quiero que ustedes se vean durante 90 días. Al término de ese plazo los estaré esperando aquí con los brazos abiertos. Una última cuestión, quien me traiga el animal más hermoso recibirá un tótem de felicidad eterna.

Transcurrió el tiempo pactado y la pareja se presentó ante el sacerdote. Sólo que algo había cambiado entre ellos. Era como si aquel amor que se profesaban se hubiera convertido en hielo. Al menos ese era el lenguaje que transmitían sus miradas.

– ¿Todavía quieren casarse?

– La verdad no estoy muy segura. Es decir, quiero mucho a Puma, siempre ha sido mi mejor amigo. Solamente que ahora no se si lo amo.

– Es curioso, ya que hace unos meses atrás, eras tú la que me pedía casarse. Pero en fin, de eso justamente se trataba esta prueba. No existe ningún tótem de felicidad eterna. Lo del gallo y la gallina fue sólo un pretexto para que ustedes pasaran un tiempo a solas y así tuvieran oportunidad de pensar las cosas con más calma. Recuerden que en el matrimonio no se compite, sino que se trabaja en conjunto. Aquí estaré cuando decidan casarse.

El cuarto de televisión

El cuarto de televisión

Karina López era una agente de bienes raíces, en muy poco tiempo había conseguido hacerse de una clientela considerable.

Debido a su belleza y simpatía, su jefe le asignaba las casas amuebladas ubicadas en las zonas más caras de la ciudad.

En lo que llegaba a su destino, a Karina le encantaba poner un audiolibro de leyendas cortas de terror que traía en su celular. La cita que tenía ese lunes estaba marcada a las cinco de la tarde.

La chica llegó media hora antes al inmueble, con el propósito de verificar que todo estuviera apunto y perfectamente acomodado para que el cliente no dudará en adquirir la propiedad. No obstante, 10 minutos antes de que ocurriera la entrevista, recibió un mensaje de texto.

“Estimada señorita López: Lamento decirle que llegaré tarde a la cita (calculo más o menos estar allí dentro de una hora), estoy un poco retrasado por motivos de trabajo. Espero que no le moleste esperar. Muchísimas gracias”.

Ella le contestó que no había ningún problema.

Se colocó los audífonos y volvió a poner su libro de leyendas cortas de terror, más vio que la batería del celular ya estaba un poco baja y creyó que tal vez el cliente la llamaría más adelante.

Por esa razón, buscó otra alternativa para matar el tiempo. Entró al cuarto de televisión, el cual tenía una pared llena de películas y además contaba con dos cómodos sillones reclinables de piel.

Encendió el televisor y una mano salió de este. Karina asustada trató de correr pero sus piernas no le respondieron. Petrificada del pánico, permaneció ahí hasta que la mano la jaló dentro del aparato.

Lo que sucedía era que ésta fue la morada de una vieja bruja, y por ende estaba embrujada. Desde luego que nadie supo de esto hasta que la policía investigó el asunto.