El Vudú lo trajo a la vida

El Vudú lo trajo a la vida

Perder a un hijo es lo más doloroso que puede ocurrirle a los padres, pero los de esta historia experimentaron algo aún peor. Su pequeño Paul, de 4 años, murió de una extraña fiebre que nadie le pudo curar, el último día tenía la mirada perdida y dejó de quejarse, ya cercano a la muerte sonreía mirando a sus padres pero parecía mirar a algo o alguien más. El llanto no paró mientras hacían todo el trámite para enterrarlo, los vecinos, nadie podía hacer nada para consolarlos.

Así llegó el día del entierro. A las afueras del pueblo, el cementerio quedaba arriba, pasando un camino empinado de tierra y adentrándose un poco entre los árboles, justo detrás del cementerio estaba un gran bosque, por esa razón a los entierros nunca iban ni la gente mayor ni los enfermos, estos solo llegaban al cementerio cuando su edad o su enfermedad llegaba a un triste término. Al final de la triste ceremonia, el padre pidió quedarse un rato a solas con su hijo, con el cadáver. Llorando le pedía perdón por no haberle cuidado como necesitaba, perdón por no haberle dado todo lo que pidió, lo sacó de la urna y lo abrazó llorando… Y lloró emocionado cuando producto de su dolor, pensó sentir que su hijo lo abrazaba, levantó el rostro y su hijo lo miraba fijamente.

La madre casi se desmaya, pero corrió rápido a abrazar a su niño quien, mirándolos fijamente, les dijo:

  • No hay nada que perdonar, los quiero.

Se sintió un viento fuerte que recorrió todo el bosque llegando al cementerio, en algún lugar en las montañas, un hechicero tomaba un frasco e invocaba al niño, quien se separó de sus padres y corrió en el bosque, dejándolos aún más sufridos, al saber que su hijo volvió a la vida por el Vudú, para servir a un hechicero eternamente como un esclavo de la maldad.

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