Las gemelas

Las gemelasEn el día de hoy te presentaremos la macabra historia de una familia a las afueras de una ciudad estadounidense, habitantes de una casa en una zona suburbana cercana a una ruta verdaderamente transitada por todo aquel que requiera llegar a la ciudad. Se trata de uno de los tantos cuentos de terror que involucra muerte y vida después de la muerte, una macabra aunque poco probable sucesión.

La historia cuenta, que hace aproximadamente unos 50 años, una familia común habitaba esta enorme casa en una zona suburbana alejada a la ciudad. La familia estaba compuesta por madre, padre y dos pequeñas y traviesas gemelas. Al no contar con demasiados amigos en esta zona rural, las dos gemelas se acostumbraron a divertirse una con la otra como si fueran mejores amigas.

Desde su nacimiento todo marchó a la perfección, aunque al llegar a la edad de 10 años, y claro, contar con la necesidad de explorar territorios un tanto más lejanos, las niñas se fueron alejando poco a poco del hogar sin darse cuenta. Al caer la noche, las niñas no habían regresado y los padres habían entrado en un estado de desesperación total, momentos después, alguien llamó a la puerta y ambos padres acudieron de forma instantánea.

Se trataba de un oficial de policía, informando que ambas niñas habían sido atropelladas en aquella ruta cercana a la casa, resultando ambas fallecidas en el lugar. Sin lugar a dudas esto fue un golpe duro para aquellos padres que quedaron sin nada, hundidos en una depresión total.

Los años pasaron y los padres nunca pudieron superar esta desgracia, aunque volvieron a tener hijos, nuevamente mujeres y sorprendentemente gemelas también. La madre decidió tomar total responsabilidad y cuidado sobre las mismas, por lo cual las acompañaba en cada juego que ellas emprendían.

Una fría tarde de invierno, las gemelas decidieron salir a dar un paseo junto a su madre, comenzaron la caminata hasta alcanzar esta fatídica ruta, escena trágica de sus anteriores hijas. Ante la presencia de esta carretera, la madre hizo especial énfasis en advertir a las niñas del peligro que esta representaba, pidiendo encarecidamente que nunca se acercasen al lugar por si solas. Sorprendentemente, las niñas respondieron al unísono algo que estremecería la piel de cualquiera: “No te preocupes madre, ya nos atropellaron una vez y no volverá a suceder”.

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